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restaurante especial madrid

Una comida que no se repite

Restaurante especial en Madrid: cuando la comida es el plan, no el marco

Más de quince platos que cambian cada semana con la temporada. Dos horas de mesa en las que no hay que decidir nada más que si barra o sala.

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Cocinera de El Invernadero sonriendo, apoyada en la barra durante el servicio

Qué hace especial una comida cuando no hay ocasión que celebrar

  1. 01El menú se rehace cada semana con el producto de temporada: dos visitas separadas por un mes no son la misma comida
  2. 02Más de quince platos, con un mínimo fijo y sin máximo: el número lo decide lo que haya entrado esa semana
  3. 03No hay carta ni decisiones que tomar en la mesa: el menú se elige al reservar y a partir de ahí solo hay que sentarse
  4. 04La Mesa del Chef pone el pase delante, en formato omakase, para quien quiere ver cómo se hace
  5. 05Una cocina con autor identificable: Rodrigo de la Calle firma cada pase, y la gastrobotánica es una disciplina suya, no una tendencia adoptada

Lo que cambia cada semana es la carta; lo que no cambia es quién la firma.

Por qué no se puede repetir

Manos del equipo cortando cebolla asada sobre la tabla de trabajo de la cocina de El Invernadero
  • ESP. 01

    La carta se rehace cada semana

    El menú se rediseña con el producto de temporada que haya entrado. No es una carta con cambios estacionales: es una carta nueva cada semana.

  • ESP. 02

    Más de quince platos, sin cifra cerrada

    Nunca baja de quince y suele moverse entre quince y veinte. No damos un número exacto porque lo decide el producto, no el guion.

  • ESP. 03

    Una disciplina con autor

    La gastrobotánica la acuñó Rodrigo de la Calle en torno al año 2000 junto al botánico Santiago Orts. No es una tendencia adoptada: es un cuerpo de trabajo, y él firma cada pase.

  • ESP. 04

    Especies fuera del circuito de mercado

    Caviar cítrico, mano de Buda, escarcha, salicornia. Buena parte de lo que entra aquí no se encuentra en una carta convencional, y eso es la mitad de la sorpresa.

  • ESP. 05

    Sin carta, sin decisiones en la mesa

    Se elige el menú al reservar y ya está. Nadie recita su dieta delante de los demás ni compara platos: la mesa entera va por el mismo camino.

Cómo se planifica una comida así

Un cocinero dosifica con biberón sobre una fila de vasos de cerámica alineados en la barra
  1. 1. Elija la familia de menú

    Vegetalia es cocina vegetal pura y sale 100 % vegetal de serie. Gastrobotánica es la línea omnívora, con pescado y carne dentro del menú. Cada una tiene su versión Experience, con el maridaje incluido.

  2. 2. Elija barra o sala

    En el campo «zona» del motor de reservas. Es la decisión que más cambia la noche y la que más gente pasa por alto: barra junto a la cocina o mesa privada de sala.

  3. 3. Elija el turno

    19:00 o 21:30, de martes a sábado y festivos. Los sábados y festivos hay además almuerzo a las 14:00. El segundo turno de la noche suele dejar la sala más recogida.

  4. 4. Cuente con dos horas

    Es lo que dura la secuencia. No es una cena para encajar antes de un espectáculo: si la noche tiene otro plan detrás, mejor el turno de las 19:00.

Preguntas sobre la comida

¿Cuántos platos tiene el menú?

Un mínimo de quince, y entre quince y veinte según la semana. No damos una cifra cerrada a propósito: los menús se rehacen cada semana con lo que da la temporada, así que el número exacto depende del producto que haya entrado.

¿Si vengo dos veces voy a comer lo mismo?

No, si media alguna semana entre una y otra. La carta se rehace con el producto de temporada, así que la repetición es prácticamente imposible. Es una consecuencia de cómo se trabaja, no una promesa comercial.

¿Puedo elegir platos sueltos o pedir a la carta?

No. Solo hay menús degustación y el menú se elige a mesa completa: todos los comensales de una misma mesa toman el mismo. Por eso la reserva empieza eligiendo menú y no eligiendo día.

¿Barra o mesa? ¿Cuál elijo?

Depende de a qué venga. Si viene por el oficio, la barra: el pase ocurre a un metro y se puede preguntar. Si viene a conversar, la mesa de sala, que es privada.

La barra admite más comensales que la mesa; las dos se piden en el mismo campo del motor y ninguna cuesta más. En la página de la sala está contado con detalle.

¿Cuánto dura?

Unas dos horas de mesa. Conviene tenerlo en cuenta al elegir entre el turno de las 19:00 y el de las 21:30, sobre todo si hay otro plan esa noche.

¿Y si en la mesa hay alguien vegano o vegetariano?

No hay nada que avisar: el menú Vegetalia es cocina vegetal pura y sale 100 % vegetal de serie. Lo que sí se pide al reservar es lo contrario, si prefiere que le sumemos proteína animal como aderezo. El Gastrobotánica lleva pescado y carne dentro del menú y no admite la versión vegetal.

¿Es lo mismo que la página de celebraciones?

No. Aquella va de aniversarios, pedidas de mano y cenas con motivo, donde la casa pone el marco. Esta va de cuando el plan es la comida misma, sin nada que celebrar.

Hay dos maneras de buscar un restaurante especial en Madrid. Una es buscar un sitio bonito donde celebrar algo que ya es especial de por sí: un aniversario, una pedida, un cumpleaños.

La otra es buscar una comida que sea el plan en sí misma, sin ocasión que la justifique. Esta página va de la segunda, porque de la primera hablamos en la de celebraciones.

Lo que hace que una comida se recuerde rara vez es el sitio. Suele ser que pasó algo que no se puede repetir.

Aquí eso está garantizado por una razón práctica: el menú se rehace cada semana con lo que da la temporada, así que dos visitas separadas por un mes no son la misma comida. No hay un plato estrella que pedir siempre. No existe «lo de siempre».

Un cocinero corona el pase con espuma de sifón, en un cuenco de cerámica

El formato ayuda. Solo hay menús degustación, así que en la mesa no se decide nada: el menú se elige al reservar y desde ese momento la única tarea es sentarse.

Son más de quince platos —un mínimo que no baja, con el número exacto dependiendo de la semana— servidos a lo largo de unas dos horas. Todo el comedor sigue la misma secuencia, en dos turnos, a las 19:00 y a las 21:30, así que el ritmo lo lleva la cocina y no la puerta.

Coliflor con café rallado por encima, en plato de cerámica verde

Y hay una elección que sí cambia la velada, y se hace al reservar: la Mesa del Chef o la mesa de sala. La barra pone el pase delante, en formato omakase, con el chef emplatando a un metro; la mesa de sala es privada y con servicio convencional, para quien prefiere que la comida no compita con la conversación. Ninguna es mejor. Son dos noches distintas, y conviene saber cuál está eligiendo.

Un restaurante especial en Madrid cuando no hay nada que celebrar

La mayoría de las búsquedas de restaurante especial en Madrid buscan marco: un sitio a la altura de una fecha. Esta página es para la otra mitad, la de quien quiere que el plan sea la comida y no la excusa.

Lo que no se puede repetir

El menú se rehace cada semana con el producto de temporada y nunca baja de quince platos. Eso significa que dos visitas separadas por un mes no son la misma comida y que no existe el plato de siempre. La imposibilidad de repetir no es una promesa de marketing: es la consecuencia directa de trabajar con lo que está vivo en cada momento.

Una cocina con autor, y con fecha

La gastrobotánica la acuñó Rodrigo de la Calle en torno al año 2000, junto al botánico Santiago Orts en el vivero Huerto del Cura de Elche, para nombrar una manera de cocinar en la que el vegetal deja de ser guarnición y pasa a ser el asunto del plato. Él firma cada pase, y la sociedad titular del restaurante lleva el nombre de la disciplina.

Seguir leyendoEl formato, y por qué quita decisiones · La elección que más cambia la noche

El formato, y por qué quita decisiones

Solo hay menús degustación, sin carta ni platos sueltos.

Se decide al reservar, no en la mesa

Se elige la familia de menú —Vegetalia, cocina vegetal pura servida 100 % vegetal de serie, o Gastrobotánica, la línea omnívora con pescado y carne dentro del menú— y a partir de ahí no hay nada más que decidir. El menú se toma a mesa completa, así que nadie compara platos ni recita su dieta delante de los demás.

Dos horas, en dos turnos

Cenas de martes a sábado y festivos, a las 19:00 y a las 21:30; almuerzo solo sábados y festivos, a las 14:00. La secuencia dura unas dos horas y todo el comedor va a la vez, así que el ritmo lo marca la cocina.

Tres tomates bajo una campana de cristal que una mano levanta, sobre un disco de mármol

La elección que más cambia la noche

Se hace en el campo «zona» del motor de reservas y mucha gente la pasa por alto.

La Mesa del Chef

Una barra junto a la cocina para hasta diez comensales, con separación entre reservas, donde se cocina y se emplata delante en formato omakase. Es la opción de quien quiere ver el oficio a un metro.

La mesa de sala

La alternativa privada, para quien prefiere que la comida acompañe a la conversación en vez de competir con ella. Las medidas de cada zona y cómo es la sala por dentro están contadas en su propia página.

Un hilo de miel cayendo del cazo sobre el vaso del sifón, en la barra de El Invernadero

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